martes, 5 de mayo de 2009

la inquilina



Hay días en que no creo en nada
Nada de nada
No puedo creer lo que veo
tampoco lo que siento

Es entonces cuando salto por el balcón

El golpe es tremendo

Me levanto 
como puedo
y quebrada tomo el ascensor
Subo en dolorido silencio
recorriendo todo de nuevo
por si algo no vi bien

Mirando todo otra vez
con los mismos ojos enrojecidos
Entonces tomo y pego la pata a un elefante
miro los gatos embalsamados
aparto de mi lado los fósiles desubicados
y con la cara apoyada en el escritorio
cierro mis ojos secos
y no pienso

No pienso mas que en ti

1 comentario:

Alondra dijo...

Es un poema con mucho sufrimiento...mientras lo leia me imaginaba cada situacion y sentia el cansancio en aquella busqueda , aquella vision.

saludos :)