jueves, 17 de junio de 2010

LA MEZCLA




mezclar, la mezcla, mezcla... pensaba en las artes visuales, principalmente se incluye entre estas a la pintura, escultura, grabado y dibujo, como también la fotografía, diseño gráfico e ilustración, la instalación y video-arte, y el cómic. El Premio Nacional de Arte aparecido en 1944, ha recaído sobre Roberto Matta, Marta Colvin, Eugenio Dittborn, Lily Garafulic, por nombrar algunos, y son notables las instalaciones de Lotty Rosenfeld, las ilustraciones y diseño gráfico de Matías Iglesis, y cómo dejar afuera a Carlos Leppe, Alicia Villarreal, Arturo Duclos, Juan Castillo, Alfredo Jaar y tantas/os más…
Me parece que la diversidad nos lleva a una interesante mezcla que integra visualidades poéticas expresionistas y surrealistas, figurativas y abstractas, algunas con un fuerte compromiso social, como también de crítica a los medios plásticos tradicionales, lo que hace aparecen importantes escuelas de avanzada, y todo esto ha empezado de algo tan remoto como la pintura rupestre.
En Chile tenemos ese Gigante de Atacama, el geoglifo más grande del mundo, luego empieza la mezcla con el aporte europeo y colonial en la búsqueda de lo netamente chileno, lo que ya, desde entonces, aparece como un imposible: la mezcla es inherente al trabajo artístico.
El arte es mezcla y así, muchos denotan academicismo, como otros experimentación e incluso irreverencia, al encierro críptico se enfrenta el arte colectivo de vía pública, y se entrecruzan miradas lúdricas, teóricas y políticas, con otras aparentemente ingenuas y naïf, unos en caballete y otros ocupando muros, surgiendo así graffiteras/os, fotógrafas/os y el cómic
Pensaba en tanta mezcla y recordé algo tan simple como el collage, una técnica plástica mediante la cual se crean imágenes visuales a partir del pegado de diferentes elementos sobre un soporte o superficie, llevada a categoría artística por Max Ernst, representante del movimiento Dadá, donde se combinan materiales, calidad y tipo de material, de forma, de color, de textura, buscando el logro de diversas resoluciones compositivas.
Me encanta el collage, esta técnica infantil de “encolado” usada por surrealistas, cubistas y constructivistas y que hoy vive un fuerte auge en el diseño, gracias al uso del computador que da aún más posibilidades al trabajo. El collage presenta un sentido constructivo ya que los materiales se mezclan y agregan según un principio aditivo.
Cuánto ha pasado desde que Bernardo O’Higgins ocupaba sus ratos libres haciendo su retrato en miniatura y José Miguel Carrera se entretenía haciendo caricaturas. Hoy la mezcla va en todo, el collage fue utilizado en el Funk Art, una corriente artística de la contracultura que busca el arte de lo horrible utilizando materiales de desecho, como también por Robert Rauschenberg, representante del Combine Painting, quien pega objetos característicos de nuestra sociedad de consumo, los que pierden su calidad de tales en un interesante despliegue estético.
El arte es mezcla, indiscutiblemente, y va en cada uno de nosotros: somos mezcla de nuestros antepasados, mezcla de los aportes que nos han dejado quienes se han cruzado en nuestra vida, mezcla alimentos quien cocina un rico plato para un ser querido, mezcla quien junta y seca diferentes flores en un libro y las pone en un marco para adornar un muro, mezclamos lanas, puntos y colores quienes tejimos frazadas para solidarizar con nuestros amigos damnificados por el terremoto, y qué más cierto que el diario intento de mezclar las actividades de cada día para lograr un buen resultado y ser mejores personas: somos mezcla de todo lo vivido en una vida y de todo lo vivido cada día, un verdadero collage de actividades, vivencias, emociones y sentimientos, y aquí vamos..!!

3 comentarios:

Calú dijo...

afortunadamente la vida es una mezcla de cosas, sino sería muy fome...

abrazo

Anónimo dijo...

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JanuskieZ dijo...

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